RUTA POR LAS CASCADAS Y PLAYAS EN ISLANDIA

HRUNALAUG – ÄSAHREPPUR – SELJALANDSFOSS – SKÓGAFOSS – MÝRDALSHREPPUR ( Avión abandonado en la playa de Sólheimasandur ) – DIRHÓLAEY ( Playa Reynisfjara )

Nos levantamos y nuestra ducha de hoy sería en un lugar muy especial. Una de las 5 fuentes de agua caliente más bonitas de Islandia:  Hrunalaug, en Flúðir

Después de nuestro baño en solitario (no había nadie allí), nos dirigimos a la carretera anillo principal de Islandia, la carretera 1. Desde Flúðir hasta Seljalandsfoss que era nuestra siguiente parada, nos queda 1.15h de camino (aproximadamente unos 87 km)

Conducimos durante unos 30 minutos cuando Miguel vió a lo lejos un puente abandonado y vió una oportunidad de grabar con el dron y hacia allí que fuimos. Pudimos ver como el agua lechosa de los glaciares bajaba con una fuerza espectacular entre una de tantas fallas que hay en Islandia. Fué un buen momento con risas y vistas espectaculares. Desde luego estoy convencida que nadie hace parada allí, pero para nosotros fué otra visión. El pueblo se llama Äsahreppur

Salimos de allí para volver a por la ruta 1 y llegar a nuestro destino. Allí estaba la cascada colosal que se veía a lo lejos caer el agua con la misma fuerza que caen todos los saltos de agua en esta isla, increíble! Estuvimos como 1 hora u hora y media paseando por detrás de la cascada Seljalandsfoss y visitando el lugar.  Es posible subir la cuesta de la cascada y contemplar el panorama desde el punto en que el agua se lanza al vacío.

Hora de comer!! Como siempre, llevábamos la comida encima pero nos propusimos hacer parada para cocinar y hacer bien nuestras comidas, sino, en todo momento comíamos guarradas varias sin parar. Buscando buscando llegamos a nuestra próxima parada: Skógafoss. A unos 30 minutos de Seljalandsfoss por la ruta 1 se llega a Skógafoss,  situada en el sur de Islandia.

La cascada Skógafoss es una de las más grandes del país con 25 metros de ancho y 60 de alto. Debido a la cantidad de espuma que produce  constantemente la cascada, un arco iris es visible en los días de sol. Es una de las cascadas más impresionantes que he visto nunca.

Justo en el lado derecho de la cascada hay un camino que te lleva a un sendero para excursionismo y a una plataforma dónde puedes vivirla desde arriba (no es tan espectacular como vista desde abajo). Nosotros decidimos subir hasta la plataforma. Ya que estábamos allí no íbamos a perdernos algo que no sabíamos cómo se vería. Subimos 430 escalones con sus 430 de bajada. Menuda paliza y aún sin comer de la emoción de Skógafoss!

Merece la pena si quieres continuar con la expedición, pero si quieres quedarte en la plataforma, tampoco se ve tan espectacular. Pero claro, eso va a gustos.

Ahora si… A COMER! Allí mismo hay para acampar y en la parte de atrás de la caseta de los baños nos cubrimos del vientazo que hacía y pudimos cocinar nuestros yakisoba. Deliciosos estaban 🙂

Lavamos los platos y mientras la gente llegaba para acampar allí nosotros fuimos hacia Mýrdalshreppur, a unos 30 minutos más desde Skógafoss dirección Vik por la carretera 1 (Ring Road). No está muy bien indicado pero si lo ponéis en google maps llegaréis sin problema.

La idea de Miguel era hacer el DC-3 Americano al atardecer que la luz era más bonita, pero la ruta no lo permitía y decidimos hacerlo ya que estábamos allí. Llegamos allí a las 17h por lo que si que quizá era demasiado pronto y habría mucha gente. Lo que no sabíamos ni habíamos leído en ningún sitio es que desde el parking dónde dejamos el coche hasta en DC-3 es todo un reto. Hay aproximadamente unos 5 km andando por un sendero indicado con bolardos amarillos que te llevan directamente al avión. Ya habíamos ganado otra hora para que la luz fuera perfecta y una vez allí, entre sesión y sesión de fotos, conseguimos el objetivo que Miguel iba buscando. Menos mal, porque en un viaje, todos deben marcharse con la sensación que ha hecho lo que debía hacer. Estuvimos viendo aquel DC-3 Americano durante horas y no nos importaba el tiempo que perdiéramos en volver. Aquello olía a historia, la teoría que cobra más fuerza es la siguiente:

Avión DC-3 Americano
Avión DC-3 Americano

El 24 de noviembre de 1973 un avión de Americano C-117 cayó debido a un cambio inesperado de temperatura. Conocido por el Naufragio del DC-3 Americano, la temperatura descendió repentinamente a -10° y el hielo absorbió el combustible. Un teniente que iba en el avión de 26 años decidió tomar el mando y virar hacia el sur haciendo caer el avión en el océano. Sabía que podían morir de hipotermia pero también sabía que si se estrellaban contra la montaña congelada seguro que no sobreviviría ninguno. 1 hora después de la caída , un helicóptero de la Fuerza Aérea les rescató. No hubieron muertos.

Hoy en día el avión sigue abandonado en la playa de arena negra de Sólhelmasandur dejando imágenes desoladoras como esta:

Después de los 5 km de vuelta a nuestro coche, nos dirigimos a los acantilados que mi prima Nuria dijo que le encantaría ver:  Los acantilados Dyrhólaey dirección Vik por la carretera anillo (ring road – carretera 1).

Los acantilados del sur de Islandia son también conocidos por poder tener una visión increíble de las playas de arena negra. Para llegar hasta allí es necesario subir por una pista de tierra y piedra de fuerte pendiente. Para hacer una buena foto en Dyrhólaey  supone que haya que acercarse bastante al borde del acantilado, siempre hacerlo en modo precaución.

Ver el contraste de la arena negra con la espuma blanca del mar es espectacular y la puesta de sol que puede apreciarse desde este acantilado me dejó sin palabras. Nunca olvidaré ese sitio 🙂

Acantilado Dyrhólaey
Acantilado Dyrhólaey

En lo más alto del acantilado se localiza el faro Dyrhólaeyjarvltl  y hacia el este se encuentra la extensa y famosa playa de arena negra Reynisfjara, considerada una de las playas más hermosas del planeta.

Ya sobre las 22h o 22.30h de la noche y cansados del día intenso, seguimos hacia Vik, siguiendo la carretera 1, donde acamparemos… es hora de cenar y dormir… hasta mañana! 🙂

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