28 de Diciembre 2017
Nos levantamos a las 6:30 para desayunar y hacer las maletas para cuando volviéramos poder recogerlas e irnos directamente.
A las 8 quedamos en el punto de encuentro (fuimos con las bicis del hotel hasta la agencia) y, cuando llegamos descubrimos que tenían buses a Mandalay. Contratamos en un momento el autobús para esa misma tarde a las 19.30h por 13.000 kyats y fuimos hacia los botes. ADVERTENCIA: Al subir al bote, decirle NO SHOPPING sino os llevarán a tiendas para turistas.
1 parada: Nampan, primer pueblo flotante donde te muestran como hacen la plata. Al comentarle al barquero que no queríamos hacer shopping nos vamos del lugar muy rápido y volvemos a repetirle no shopping y ahí terminó la ruta del shopping para empezar a ver lo maravilloso de Inle
2 parada: Inthein, al contratar el bote, debes especificar que quieres hacer el poblado de Inthein. Decenas de pagodas en ruinas. entrando por el mercado artesanal de lo mas colorido y bonito hacen del lugar un pueblo con mucho encanto. Merece la pena pagar un poco más y apreciar también el recorrido en las aguas hasta llegar a Inthein.
3 parada: Phaung Daw OO Pagoda también flotante, es la mas importante de todo el estado Shan, además de estar situada en una zona del Lago Inle. Consta de un edificio principal, donde reposan lo que antes eran 5 imágenes de Buda. Digo antes, porque en la actualidad están deformadas por la cantidad de pan de oro que frotan los devotos mientras hacen su oración. Se considera una gran ofrenda. Una vez bajas del bote las mujeres te ofrecen el pan de oro para que los frotes en los irreconocibles budas (aunque las mujeres no puedan acceder a las estatuas). Una vez en el interior, encuentras a hombres amontonados en los budas orando y «peleando» por frotar el pan de oro.
4 parada: Hora de comer. El barquero nos llevó a un restaurante (supongo al que le darían comisión), pero acertó de lleno con nosotros. Escogimos una mesa frente al lago y fué un momento agradable que pasamos en aquel lugar. nos costó 12.000 kyats los dos (3’75€ por persona)
5 parada: Casa de tejido en Flor de Loto, seda y algodón del estado de Shan. Pese haberle dicho no shopping, quisimos acercarnos al pueblo flotante donde fabricaba la tela con la flor de Loto. Nos pareció realmente sorprendente cómo de algo tan fino y frágil pueda convertirse en tejido fuerte e irrompible. Una vez terminado el interesante recorrido, puedes comprar pañuelos a un precio más que asequible
6 parada: Astillero de los barcos de Teka y tabaco Birmano. A´n seguimos alucinando cómo en un lugar tan remoto y alejado del mundo són capaces de construir barcas más resistentes que algunas en la actualidad. Están hechas con teka y pintura resistente que puede aguantar hasta 50 años.
7 parada: Mujeres Jirafa. Las mujeres de la etnia Kayan, más conocidas por el mote de Mujeres Jirafa , desde muy jóvenes llevan un anillo dorado en forma de espiral en el cuello, que les deforma el cuello y el trapecio. Para ellas, forma parte de una tradición ancestral que aman y las distingue de otras etnias. Muchas de ellas se encuentran en Myanmar emigrantes desde Tailandia pidiendo asilo político, por ser distintas al resto de etnias. En Tailandia están en la parte fronteriza del país llamada Triángulo Dorado y las dejan allí a cambio que ejerzan de atracción turística para los viajeros, y ellas aceptaron para, al menos, sobrevivir.
En el caso de Myanmar, están afincadas en una aldea en Lago Inle, tejiendo para los souvenirs de los turistas. Todo esto hace que el viajero tenga recelo en visitar a las mujeres Padaung, una etnia perseguida y asediada en cualquier punto de asia. Muchos deciden no ir a visitarlas. En mi caso, yo las había visto en Tailandia, y tenía claro que no quería visitarlas de nuevo como atracción turística denigrante, pero Albert, debía decidir si visitarlas o no, para poder decidir y poder explicarle al mundo que ojalá pudieran estar en su hábitat y su cultura libremente. Estuvimos menos de 1 minuto y fuimos a ver cómo tintaban las sombrillas tan características de Myanmar.
8 parada: Floating Garden. Campos de cultivo que se encuentran al norte de Nampan. Los agricultores de Intha cultivan tomates, calabazas, frutas y verduras y flores en largos en largos enrejados de madera sostenidos sobre esteras flotantes de vegetación.
9 parada: Cat Monastry, o monasterio flotante de Nga Phe Kyaun, es una de las visitas obligadas en el Lago Inle. El templo se alza construído íntegramente en madera, y el viajero trata de visitarlo porque oye, escucha que hay gatos amaestrados que pasan por un aro, pero la realidad es otra. Los locales cuentan que detrás de todo esto, lo único que existe es un niño aburrido que jugaba con los gatos para pasar su tiempo. Un vídeo se viralizó y los donativos fueron creciendo de manera agigantada, pero las autoridades prohibieron este tipo de espectáculo ya que no era un trabajo apropiado para los monjes.
En la actualidad siguen existiendo los gatos, pero la atracción turística consiste en tumbarse o sentarse en las alfombras y darles de comer en cuencos con pienso para ellos, como si de la ceremonia del té japonesa se tratara. El templo es digno de visitar por su majestuosidad, por lo que sigue siendo visita obligada en Inle Lake
10 parada: Sunset with Fisherman. Ya hacia el atardecer le pedimos al barquero que queríamos ir a ver la imagen típica en Inle del pescador acrobático de red triangular.
Erguidos a un extremo de sus balsas, los pescadores de la etnia mayoritaria del lago Inle aprendieron a remar con el pie. En equilibrismos de acróbata y sin hacer ruido, dicen que por no asustar a los peces, los inthas manejan así con soltura las redes y enormes cestas cónicas que lanzan al agua. El entorno no puede ser más bucólico: un espejo líquido a casi mil metros de altitud, rodeado de palafitos y colinas azuladas, por el que los campesinos, también desde sus barcas, recolectan cuanto crece por sus huertos flotantes. A merced de unas olas casi imperceptibles ondean las tomateras y las flores, como por arte de magia.
Sobre las 17:30 llegamos a puerto y nos esperaba un viaje hacia Mandalay, por lo que debíamos comer (bueno, cenar ya) en algún sitio rápido. Nos gustó tanto el restaurante que decidimos volver al Golden Kite unos gnochis 100% recomendables por 15.000 kyats (9€ los dos)

Con la panza llena, pedaleamos con sendas bicis hasta el hotel, que la pick up nos recogía a las 18.30h que nos llevaría a las estación de autobuses.
El bus que cogimos no fué local, como nuestra primera experiencia, cogimos el que puedes dormir y tumbarte pero con mucho mucho frío! Se nos estropeó el bus, por lo que llegamos dos horas más tarde a nuestro destino. Este tipo de inconvenientes son los que te encuentras en un viaje libre por Myanmar, toda una gesta 🙂































































































