Nos levantamos y desayunamos cereales, leche, yogures, fruta, sandwiches…todo incluido en el precio de la habitación (50$ por habitación). En Panamá ciudad es mejor siempre coger un uber. Te recogen en el mismo hotel y tu sigues la ruta hasta donde quieres que te lleve. Cogimos un Uber desde el hotel hasta la Calzada Amador (7’20$) donde cogeríamos unas bicis y haríamos el paseo por la mañana.
¡Qué divertidooooooooooo! y ¡Qué vistaaaaaaas de la ciudad!! cogimos las bicis (bueno, sólo Ivan cogió bici) nosotros 3 cogimos un «Selen» de dos personas para pedalear turnándonos.


La Calzada de Amador o Paseo Causewell une a la ciudad de Panamá con cuatro islas: Naos, Perico, Culebra y Flamenco. El paseo,formaba parte de un conjunto militar estadounidense llamado “Fuerte Amador”, establecido para proteger la entrada al Canal de Panamá. En un lado se observan los barcos que esperan para realizar el tránsito por el Canal y el Puente de las Américas, mientras que del otro se muestra la ciudad Capital y sus modernas edificaciones.


Qué calor hacía en la ciudad!! Cogimos un uber de vuelta (4$) pero sin parar antes en el Casco Viejo. Paseamos un ratito por el casco viejo de Panamá, recorriendo sus calles y sus edificios indianos. El Casco Viejo es una ciudad de 340 años donde puedes experimentar la historia y cultura de una época pasada. Al entrar al Casco Viejo puedes reconocer varios edificios restaurados justo al lado de los edificios gastados que son los hogares humildes de las familias panameñas.
Después del paseo teníamos claro donde comer, en el restaurante Casablanca, recomendación del taxista en nuestra anterior noche en el Casco Viejo. El restaurante es precioso y la comida es buena, sólo que nuestras expectativas creo que eran demasiado altas porque nos lo recomendó un lugareño, y nos gustó, pero no nos encantó como el Tántalo. Comimos entraña, salmón piña piña, langostinos con maracuyá, almejas y pulpo, entre otras cosas.
Sobre las 15h llegamos al hotel y nos preparamos para ir ya al aeropuerto. Era hora de volver a casa…no sin antes intentar que me detuvieran varios policías en el aeropuerto porque señores…no me quería ir de allí. Panamá, me ha robado el corazón y tengo claro, que en un futuro no muy lejano, volveré…
🙂














